{"id":187,"date":"2024-03-25T19:33:21","date_gmt":"2024-03-25T19:33:21","guid":{"rendered":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/?p=187"},"modified":"2024-03-25T19:43:16","modified_gmt":"2024-03-25T19:43:16","slug":"porque-la-fiaka-es-libre-de-alcohol-y-drogas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/2024\/03\/25\/porque-la-fiaka-es-libre-de-alcohol-y-drogas\/","title":{"rendered":"\u00bfPorqu\u00e9 la FIAKA es libre de alcohol y drogas?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Sobre el alcohol y el uso de drogas en la FIAKA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nosotrxs no concebimos el anarquismo como una matriz ideol\u00f3gica, generadora de dogmas y preceptos incuestionable e inamovibles, por el contrario, lo vivimos como una multiplicidad de di\u00e1sporas que germinan en diferentes contextos dando paso a pr\u00e1cticas an\u00e1rquicas singulares y creativas, que florecen y marchitan constantemente, teniendo como un \u00fanico tallo la lucha contra toda forma de poder y dominaci\u00f3n. En este sentido, el capital hermanado con la actuaci\u00f3n del Estado, nos ofrece una serie de productos y dispositivos para mantenernos cautivos y en control, tal como ocurre con las \u201cdrogas\u201d y el alcohol; si bien, sabemos que la connotaci\u00f3n de \u201cdroga\u201d atiende a aspectos hist\u00f3ricos y sumamente contextuales ligados a una noci\u00f3n de moralidad y legalidad, tambi\u00e9n tenemos claro los usos pol\u00edticos que de esta se desprenden, donde el objetivo mayoritario es la contenci\u00f3n y coerci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al alcohol ocurre una situaci\u00f3n similar, no obstante, el contexto es el que genera los usos, apropiaciones y disgregaciones que ocurren alrededor de esta bebida. En la actualidad, no solo su consumo es el que produce pol\u00e9mica al igual que cualquier droga, sino lo que esconde su producci\u00f3n, como el despojo de tierras, los paisajes de violencia generados y una hecatombe de muerte que fluye en sus senderos. Pensar en un sujeto culpable por el mero hecho de beber, inhalar, inyectarse o fumar, no parece ser la mejor v\u00eda de confrontaci\u00f3n a la experiencia social que se desprende en la maquila de estas sustancias; tampoco creer que la reconfiguraci\u00f3n de su producci\u00f3n y los paradigmas legales y morales que les enmarcan es la soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aterrizando las experiencias encarnadas y compartidas, no se puede llegar a una resoluci\u00f3n definitiva sobre el uso de las sustancias que alteran los estados de conciencia, pues en casos particulares bajo otras determinantes socioculturales, han fungido como caminos para la apropiaci\u00f3n y sanaci\u00f3n del cuerpo, fuera de los par\u00e1metros occidentales. Sin embargo, en geograf\u00edas como las que constituyen Am\u00e9rica Latina, su producci\u00f3n y consumo son pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos de una maquinaria destructiva, a la cual, nosotrxs como anarquistas repudiamos y hacemos frente en la medida de nuestras posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay droga dura o blanda bajo la \u00e9tica anarquista que concebimos, solo hay experiencias sociales de muerte y, en una medida muy baja, experiencias ligadas a una proxemia con nuestrxs cuerpxs. Evitar caer en pr\u00e1cticas reformistas, que legitimen su consumo ser\u00eda una v\u00eda c\u00f3moda de pensamiento y actuaci\u00f3n, pero es una respuesta sencilla y propia de la ciudadan\u00eda que solo busca crear letan\u00edas que apacig\u00fcen su malestar de manera indirecta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la FIAKA al estar pensada como un llamado a <em>re-impulsar <\/em>el deseo por la revuelta y la desobediencia, potenci\u00e1ndonos individualmente en un encuentro colectivo fuera de la mancha urbana, no creemos necesario la ingesta de ninguna sustancia que nos disocie de esta experiencia. El apostar por un encuentro fuera de las mismas l\u00f3gicas de lo que se pudiese esperar de la ciudad, tambi\u00e9n es una forma de confrontaci\u00f3n a la realidad de violencia que pareciera ahogarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Zarpar y navegar en la tempestad a ciegas es algo propio del devenir \u00e9tico anarquista que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha ofuscado por la comodidad que ofrece la urbe, el Estado y el capital. Un bar, una cantina, una pulquer\u00eda, una escuela, un centro social\/cultural financiado instituciones p\u00fablicas o inversionistas particulares, jam\u00e1s podr\u00e1 ser fuente de desobediencia, a lo m\u00e1s, ser\u00e1 una pantomima y solo en algunos momentos, como dentro de una toma o encuentro particular, podr\u00e1 devenir subversiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, sin caer en un dogmatismo, sectarismo y sobre todo en un moralismo cuasi cristiano, invitamos a que quien quiera sumarse a la FIAKA a no consumir sustancias de este tipo durante el encuentro. Si por el contrario, su impulso y vitalidad recae en la ingesta de estas para la inmanencia de su ser, le recomendamos se quede en la ciudad a continuar con su cotidianidad y nos espere a nuestro regreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotrxs no concebimos el anarquismo como una matriz ideol\u00f3gica, generadora de dogmas y preceptos incuestionable e inamovibles, por el contrario, lo vivimos como una multiplicidad de di\u00e1sporas que germinan en diferentes contextos dando paso a pr\u00e1cticas an\u00e1rquicas singulares y creativas, que florecen y marchitan constantemente, teniendo como un \u00fanico tallo la lucha contra toda forma de poder y dominaci\u00f3n. En este sentido, el capital hermanado con la actuaci\u00f3n del Estado, nos ofrece una serie de productos y dispositivos para mantenernos cautivos y en control, tal como ocurre con las \u201cdrogas\u201d y el alcohol; si bien, sabemos que la connotaci\u00f3n de \u201cdroga\u201d atiende a aspectos hist\u00f3ricos y sumamente contextuales ligados a una noci\u00f3n de moralidad y legalidad, tambi\u00e9n tenemos claro los usos pol\u00edticos que de esta se desprenden, donde el objetivo mayoritario es la contenci\u00f3n y coerci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al alcohol ocurre una situaci\u00f3n similar, no obstante, el contexto es el que genera los usos, apropiaciones y disgregaciones que ocurren alrededor de esta bebida. En la actualidad, no solo su consumo es el que produce pol\u00e9mica al igual que cualquier droga, sino lo que esconde su producci\u00f3n, como el despojo de tierras, los paisajes de violencia generados y una hecatombe de muerte que fluye en sus senderos. Pensar en un sujeto culpable por el mero hecho de beber, inhalar, inyectarse o fumar, no parece ser la mejor v\u00eda de confrontaci\u00f3n a la experiencia social que se desprende en la maquila de estas sustancias; tampoco creer que la reconfiguraci\u00f3n de su producci\u00f3n y los paradigmas legales y morales que les enmarcan es la soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aterrizando las experiencias encarnadas y compartidas, no se puede llegar a una resoluci\u00f3n definitiva sobre el uso de las sustancias que alteran los estados de conciencia, pues en casos particulares bajo otras determinantes socioculturales, han fungido como caminos para la apropiaci\u00f3n y sanaci\u00f3n del cuerpo, fuera de los par\u00e1metros occidentales. Sin embargo, en geograf\u00edas como las que constituyen Am\u00e9rica Latina, su producci\u00f3n y consumo son pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos de una maquinaria destructiva, a la cual, nosotrxs como anarquistas repudiamos y hacemos frente en la medida de nuestras posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay droga dura o blanda bajo la \u00e9tica anarquista que concebimos, solo hay experiencias sociales de muerte y, en una medida muy baja, experiencias ligadas a una proxemia con nuestrxs cuerpxs. Evitar caer en pr\u00e1cticas reformistas, que legitimen su consumo ser\u00eda una v\u00eda c\u00f3moda de pensamiento y actuaci\u00f3n, pero es una respuesta sencilla y propia de la ciudadan\u00eda que solo busca crear letan\u00edas que apacig\u00fcen su malestar de manera indirecta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la FIAKA al estar pensada como un llamado a <em>re-impulsar <\/em>el deseo por la revuelta y la desobediencia, potenci\u00e1ndonos individualmente en un encuentro colectivo fuera de la mancha urbana, no creemos necesario la ingesta de ninguna sustancia que nos disocie de esta experiencia. El apostar por un encuentro fuera de las mismas l\u00f3gicas de lo que se pudiese esperar de la ciudad, tambi\u00e9n es una forma de confrontaci\u00f3n a la realidad de violencia que pareciera ahogarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Zarpar y navegar en la tempestad a ciegas es algo propio del devenir \u00e9tico anarquista que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha ofuscado por la comodidad que ofrece la urbe, el Estado y el capital. Un bar, una cantina, una pulquer\u00eda, una escuela, un centro social\/cultural financiado instituciones p\u00fablicas o inversionistas particulares, jam\u00e1s podr\u00e1 ser fuente de desobediencia, a lo m\u00e1s, ser\u00e1 una pantomima y solo en algunos momentos, como dentro de una toma o encuentro particular, podr\u00e1 devenir subversiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, sin caer en un dogmatismo, sectarismo y sobre todo en un moralismo cuasi cristiano, invitamos a que quien quiera sumarse a la FIAKA a no consumir sustancias de este tipo durante el encuentro. Si por el contrario, su impulso y vitalidad recae en la ingesta de estas para la inmanencia de su ser, le recomendamos se quede en la ciudad a continuar con su cotidianidad y nos espere a nuestro regreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>FIAKA 2024. Xalapa, Ver.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre el alcohol y el uso de drogas en la FIAKA Nosotrxs no concebimos el anarquismo como una matriz ideol\u00f3gica, generadora de dogmas y preceptos incuestionable e inamovibles, por el contrario, lo vivimos como una multiplicidad de di\u00e1sporas que germinan en diferentes contextos dando paso a pr\u00e1cticas an\u00e1rquicas singulares y creativas, que florecen y marchitan constantemente, teniendo como un \u00fanico tallo la lucha contra toda forma de poder y dominaci\u00f3n. En este sentido, el capital hermanado con la actuaci\u00f3n del Estado, nos ofrece una serie de productos y dispositivos para mantenernos cautivos y en control, tal como ocurre con las \u201cdrogas\u201d y el alcohol; si bien, sabemos que la connotaci\u00f3n de \u201cdroga\u201d atiende a aspectos hist\u00f3ricos y sumamente contextuales ligados a una noci\u00f3n de moralidad y legalidad, tambi\u00e9n tenemos claro los usos pol\u00edticos que de esta se desprenden, donde el objetivo mayoritario es la contenci\u00f3n y coerci\u00f3n del sujeto. Respecto al alcohol ocurre una situaci\u00f3n similar, no obstante, el contexto es el que genera los usos, apropiaciones y disgregaciones que ocurren alrededor de esta bebida. En la actualidad, no solo su consumo es el que produce pol\u00e9mica al igual que cualquier droga, sino lo que esconde su producci\u00f3n, como el despojo de tierras, los paisajes de violencia generados y una hecatombe de muerte que fluye en sus senderos. Pensar en un sujeto culpable por el mero hecho de beber, inhalar, inyectarse o fumar, no parece ser la mejor v\u00eda de confrontaci\u00f3n a la experiencia social que se desprende en la maquila de estas sustancias; tampoco creer que la reconfiguraci\u00f3n de su producci\u00f3n y los paradigmas legales y morales que les enmarcan es la soluci\u00f3n. Aterrizando las experiencias encarnadas y compartidas, no se puede llegar a una resoluci\u00f3n definitiva sobre el uso de las sustancias que alteran los estados de conciencia, pues en casos particulares bajo otras determinantes socioculturales, han fungido como caminos para la apropiaci\u00f3n y sanaci\u00f3n del cuerpo, fuera de los par\u00e1metros occidentales. Sin embargo, en geograf\u00edas como las que constituyen Am\u00e9rica Latina, su producci\u00f3n y consumo son pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos de una maquinaria destructiva, a la cual, nosotrxs como anarquistas repudiamos y hacemos frente en la medida de nuestras posibilidades. No hay droga dura o blanda bajo la \u00e9tica anarquista que concebimos, solo hay experiencias sociales de muerte y, en una medida muy baja, experiencias ligadas a una proxemia con nuestrxs cuerpxs. Evitar caer en pr\u00e1cticas reformistas, que legitimen su consumo ser\u00eda una v\u00eda c\u00f3moda de pensamiento y actuaci\u00f3n, pero es una respuesta sencilla y propia de la ciudadan\u00eda que solo busca crear letan\u00edas que apacig\u00fcen su malestar de manera indirecta. Ahora bien, la FIAKA al estar pensada como un llamado a re-impulsar el deseo por la revuelta y la desobediencia, potenci\u00e1ndonos individualmente en un encuentro colectivo fuera de la mancha urbana, no creemos necesario la ingesta de ninguna sustancia que nos disocie de esta experiencia. El apostar por un encuentro fuera de las mismas l\u00f3gicas de lo que se pudiese esperar de la ciudad, tambi\u00e9n es una forma de confrontaci\u00f3n a la realidad de violencia que pareciera ahogarnos. Zarpar y navegar en la tempestad a ciegas es algo propio del devenir \u00e9tico anarquista que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha ofuscado por la comodidad que ofrece la urbe, el Estado y el capital. Un bar, una cantina, una pulquer\u00eda, una escuela, un centro social\/cultural financiado instituciones p\u00fablicas o inversionistas particulares, jam\u00e1s podr\u00e1 ser fuente de desobediencia, a lo m\u00e1s, ser\u00e1 una pantomima y solo en algunos momentos, como dentro de una toma o encuentro particular, podr\u00e1 devenir subversiva. Por tanto, sin caer en un dogmatismo, sectarismo y sobre todo en un moralismo cuasi cristiano, invitamos a que quien quiera sumarse a la FIAKA a no consumir sustancias de este tipo durante el encuentro. Si por el contrario, su impulso y vitalidad recae en la ingesta de estas para la inmanencia de su ser, le recomendamos se quede en la ciudad a continuar con su cotidianidad y nos espere a nuestro regreso. Nosotrxs no concebimos el anarquismo como una matriz ideol\u00f3gica, generadora de dogmas y preceptos incuestionable e inamovibles, por el contrario, lo vivimos como una multiplicidad de di\u00e1sporas que germinan en diferentes contextos dando paso a pr\u00e1cticas an\u00e1rquicas singulares y creativas, que florecen y marchitan constantemente, teniendo como un \u00fanico tallo la lucha contra toda forma de poder y dominaci\u00f3n. En este sentido, el capital hermanado con la actuaci\u00f3n del Estado, nos ofrece una serie de productos y dispositivos para mantenernos cautivos y en control, tal como ocurre con las \u201cdrogas\u201d y el alcohol; si bien, sabemos que la connotaci\u00f3n de \u201cdroga\u201d atiende a aspectos hist\u00f3ricos y sumamente contextuales ligados a una noci\u00f3n de moralidad y legalidad, tambi\u00e9n tenemos claro los usos pol\u00edticos que de esta se desprenden, donde el objetivo mayoritario es la contenci\u00f3n y coerci\u00f3n del sujeto. Respecto al alcohol ocurre una situaci\u00f3n similar, no obstante, el contexto es el que genera los usos, apropiaciones y disgregaciones que ocurren alrededor de esta bebida. En la actualidad, no solo su consumo es el que produce pol\u00e9mica al igual que cualquier droga, sino lo que esconde su producci\u00f3n, como el despojo de tierras, los paisajes de violencia generados y una hecatombe de muerte que fluye en sus senderos. Pensar en un sujeto culpable por el mero hecho de beber, inhalar, inyectarse o fumar, no parece ser la mejor v\u00eda de confrontaci\u00f3n a la experiencia social que se desprende en la maquila de estas sustancias; tampoco creer que la reconfiguraci\u00f3n de su producci\u00f3n y los paradigmas legales y morales que les enmarcan es la soluci\u00f3n. Aterrizando las experiencias encarnadas y compartidas, no se puede llegar a una resoluci\u00f3n definitiva sobre el uso de las sustancias que alteran los estados de conciencia, pues en casos particulares bajo otras determinantes socioculturales, han fungido como caminos para la apropiaci\u00f3n y sanaci\u00f3n del cuerpo, fuera de los par\u00e1metros occidentales. Sin embargo, en geograf\u00edas como las que constituyen Am\u00e9rica Latina, su producci\u00f3n y consumo son pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos de una maquinaria destructiva, a la cual, nosotrxs como anarquistas repudiamos y hacemos frente en la medida de nuestras posibilidades. No hay droga dura o blanda bajo la \u00e9tica anarquista que concebimos, solo hay experiencias sociales de muerte y, en una medida muy baja, experiencias ligadas a una proxemia con nuestrxs cuerpxs. Evitar caer en pr\u00e1cticas reformistas, que legitimen su consumo ser\u00eda una v\u00eda c\u00f3moda de pensamiento y actuaci\u00f3n, pero es una respuesta sencilla y propia de la ciudadan\u00eda que solo busca crear letan\u00edas que apacig\u00fcen su malestar de manera indirecta. Ahora bien, la FIAKA al estar pensada como un llamado a re-impulsar el deseo por la revuelta y la desobediencia, potenci\u00e1ndonos individualmente en un encuentro colectivo fuera de la mancha urbana, no creemos necesario la ingesta de ninguna sustancia que nos disocie de esta experiencia. El apostar por un encuentro fuera de las mismas l\u00f3gicas de lo que se pudiese esperar de la ciudad, tambi\u00e9n es una forma de confrontaci\u00f3n a la realidad de violencia que pareciera ahogarnos. Zarpar y navegar en la tempestad a ciegas es algo propio del devenir \u00e9tico anarquista que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha ofuscado por la comodidad que ofrece la urbe, el Estado y el capital. Un bar, una cantina, una pulquer\u00eda, una escuela, un centro social\/cultural financiado instituciones p\u00fablicas o inversionistas particulares, jam\u00e1s podr\u00e1 ser fuente de desobediencia, a lo m\u00e1s, ser\u00e1 una pantomima y solo en algunos momentos, como dentro de una toma o encuentro particular, podr\u00e1 devenir subversiva. Por tanto, sin caer en un dogmatismo, sectarismo y sobre todo en un moralismo cuasi cristiano, invitamos a que quien quiera sumarse a la FIAKA a no consumir sustancias de este tipo durante el encuentro. Si por el contrario, su impulso y vitalidad recae en la ingesta de estas para la inmanencia de su ser, le recomendamos se quede en la ciudad a continuar con su cotidianidad y nos espere a nuestro regreso. FIAKA 2024. Xalapa, Ver.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":188,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[27,22],"class_list":["post-187","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-avisos-y-consideraciones","tag-avisos-y-consideraciones","tag-contribuciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=187"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":191,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/187\/revisions\/191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/media\/188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anarcopunk.org\/fiaka\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}